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domingo, 26 de julio de 2015

Crónica de un abandono

Medio Ironman de Ribadesella
Los poquitos que éramos en linea de salida hacía
presagiar una prueba muy dura
(JAVI)  El pasado 11 de julio se disputó la Medio Ironman de Ribadesella, junto con las distancias Olímpica y Sprint.

  Empezaremos con lo bueno y bonito: el paisaje y el entorno. Ribadesella es una localidad preciosa situada estratégicamente en la Costa del Cantábrico. Realmente su playa, paseo marítimo y el pueblo en si, son preciosos. Para más goce, esa semana reinó una ola de calor en toda la Península y allí disfrutamos de un "microclima" de unos 22 grados que hacían el ambiente muchísimo más llevadero.  Privilegiados!!!

  Pero vamos con la prueba. Para empezar tengo que decir que cuando miramos la lista de inscritos y vimos que sólo había 80 personas, ya nos hizo sospechar que "la cosa no iba bien". Algo raro hay y yo no me había enterado. Hice repaso mental y la conclusión a la que llegué fue que al día siguiente se realizaba la half de Vitoria y eso restaba inscritos a Ribadesella… pero luego vimos la realidad… os lo explico más adelante para dar más interés a la crónica ;)

Medio Ironman de Ribadesella
Ultimando detalles antes de empezar la 1/2 Ironan
  Sobre las 9:30 de la mañana se dio la salida de la prueba. Como no, en el sector de natación ningún problema; soy nadador desde muy joven y es donde mejor me desenvuelvo.  Sin sorpresas… aunque sí hubo novedad y es que era la primera vez que me hacían salir del agua para hacer las vueltas de rigor.

   Pero llegó el sector de ciclismo. Uno sabe dónde se mete (o eso creía yo) y sabe que allí está el Macizo de los Picos de Europa y los Lagos de Covadonga famosos por sus etapas en la Vuelta Ciclista a España  con sus grandes puertos de montaña. El tema es que para una Media Ironman no esperamos superar un desnivel de ciclismo tan bestia, pero como “estos” del Norte están hechos de otra pasta, decidí estudiarme bien el recorrido en la web de la prueba para evitar sorpresas: 90 kms en 2 vueltas de 45 kms con 2000m de desnivel acumulado. Con estos valores no es que vaya sobrado, pero apretando dientes y echando mano de orgullo podía llegar al tramo de running en condiciones de correr.  Pero… cuál es mi sorpresa? (y la de la mayoría de participantes que íbamos como podíamos comentando “la jugada”) que al completar la 1ª vuelta ya llevábamos todo el desnivel que se supone que teníamos que hacer en los 90kms... es decir 1000 m+. Por tanto, quedaba otra vuelta más con el mismo desnivel y sin muchas ganas de sufrir por mi parte. En este punto quedan dos opciones: O la web no lo especificó bien o yo no lo entendí como debía... demos margen a la duda.  Estoy acostumbrado a realizar mis entrenos y a pruebas como la Half de Berga y allí si hay un desnivel positivo de 1000m, pero en el total del recorrido!  A eso sí que me apunto! Pero no a la salvajada de 2000+ en 90 km. Por eso sólo había 80 inscritos… Estamos locos??? Se descubrió el pastel!

  Los que practicamos triatlón u otros deportes individuales como el ciclismo, atletismo, natación, tenis, gimnasia,  incluso senderismo, disfrutamos de “un poco de sufrimiento” en la prueba. Obtenemos placer con pruebas exigentes. No nos vamos a engañar, hay un punto de masoquismo en todo esto, pero no hace falta rizar el rizo. Y es que uno ya tiene una edad y una madurez que te da crédito para abandonar una prueba si no la estás disfrutando. Eso hice yo en Ribadesella; al comienzo de la 2ª vuelta de la bicicleta me paré, tomé agua e isotónico, medité unos segundos lo que estaba haciendo y llegué a la conclusión de que no eran mis piernas las que fallaban, no era mi cabeza la que fallaba, no era mi entrenamiento el que fallaba, era la prueba en sí. No la estaba disfrutando por el tipo de perfil que era y no quería seguir sufriendo sin pasármelo bien. Así que me di la vuelta y cogí la carretera que me retornaba al pueblo. Les dije a los árbitros que me retiraba, dejé la bici y me dio tiempo de dormir a mi hijo para que hiciera la siesta (ser padre es la más dura de las pruebas y de esta no me quiero retirar).
Medio Ironman de Ribadesella
Aunque me había retirado y mi tiempo ya no contaba,
correr con mi hermano siempre cuenta para mi.

  Pasado un rato llegó mi hermano con su bici (él si la completó); para mi alegría llegó bastante entero, así que no dudé en dejar al peque durmiendo en el cochecito mientras su mami lo paseaba, y me puse a correr con mi hermano... aunque llegó entero, nunca está demás que alguien te acompañe y “empuje” en la recta final; además, me había quedado con las ganas de correr, de sudar, de esforzarme y disfrutar haciéndolo.  Nada tenían que ver las pocas ganas de hacer ninguna proeza en bici ni de hipotecar la Half de Berga a merced de una posible lesión por el sobre esfuerzo… Ya no tengo edad para eso…

  A los 38 años todavía me quedan ganas de salir a entrenar cada día, de sacrificarme madrugando para practicar el deporte que me gusta, de hacer un poco de bondad en la dieta para bajar en kilos y ganar en energía, de sentir ese subidón de dolor físico y satisfacción moral cuando cruzo la meta sabiendo que lo he dado todo… pero siempre con cabeza y sin jugar en mi contra.

 Me quedo con las palabras @SergiRey, paciente y amigo, que me envió este tuit cuando se enteró de mi abandono:

“…sinceramente hay que estar muy preparado para parar. A veces el masoquismo va en el pack. Enhorabuena.” 


@SergiRey tu también estás preparado… para dar el salto al triatlón! ;) Ánino amigo.

(JAVI)
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