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martes, 29 de octubre de 2013

Duatlón de Alta Montaña: Queralbs-Puigmal-Núria


Duatlón de alta Montaña: Queralbs-Puigmal-Núria
Juan y Rubén preparados en la salida
(JAVI) Aunque ganas no me faltaban, este año no pude acudir a la cita en Núria... así que no me quedó más alternativa que esperar en casa la crónica de mi hermano e intercambiar luego con él impresiones y comparaciones con nuestra participación del año pasado.

   Como siempre, no solo no decepcionó, si no que además superó con diferencia su partcipación en 2012.  Así nos lo explica:
  
(JUAN)    La mañana es fría y estuvo lloviendo toda la tarde anterior… cómo no, las mejores condiciones para hacer una duatlón de montaña; pero qué diablos, ahí vamos!!!

   Así comenzamos la crónica de esta duatlón de montaña por Queralbs, Fontalba, Puigmal y Nuria.

   Esta vez Javi no está; se queda en casa con Juli en "DEFCON3" esperando un  acontecimiento de unos 4 kg*… Pero me acompañan mis amigos Iván y Rubén que igualmente dejarán el pabellón bien alto.

  Domingo 6 de Octubre. 6:30 de la mañana. Nos despertamos y abandonamos las furgonetas para poner las bicis a punto y preparar equipos.  Rubén no para de ponerse ropa hasta parecer una cebolla, pero cada uno conoce su cuerpo y lo que le hace falta para rendir al máximo, así que, de los tres que somos, cada uno opta por una indumentaria diferente acorde con sus características en una mañana de frío y nervios como esta.

    La duatlón consta de un recorrido inicial de 11 km de subida en bici hasta Fontalba, de aquí a pié a la cima del Puigmal, bajada a Nuria, y retorno a Fontalba, para terminar con la bajada a Queralbs nuevamente en bici.

8 de la mañana. Todos dispuestos en la salida.  Nuestras caras reflejan la incertidumbre típica de nervios, y las ganas por empezar ya!

    La salida es una plaza en Queralbs que desemboca en una carretera, es decir, un cuello de botella que logramos salvar sin caídas por aglomeración de participantes.  Cada uno va cogiendo su ritmo y vamos sacudiéndonos esos nervios iniciales.  Poco a poco Iván y yo vamos adelantando participantes y Rubén coge su propio ritmo haciendo lo mejor que puede subido al hierro que lleva por bici. Durante el recorrido en bici vamos devorando km a buen ritmo; voy a todo lo que tengo y, como esperaba, Iván se mantiene a mi lado para  darnos relevos y marcar el ritmo el uno al otro.  A dos km de Fontalba lo vemos hecho, pero empezamos a notar los 11 kms de subida constante sin llano alguno;  sin dejar de pedalear me resiento de la espalda y pienso lo arriñonado que estoy… es entonces cuando escucho la voz de Iván: ¡¡TENGO UNAS GANAS DE DEJAR LA BICI YA…!!, me doy cuebta entonces que no s no soy el único... esto me reconforta.

   Llegamos al final de esos 11 km a Fontalba en 1h13’, muy buen tiempo, me animo; Rubén llega a solo 10’ de nosotros.  Dejamos la bici y a mi casi me tienen que echar del avituallamiento del hambre que llevaba.  Hacemos una transición tranquila comiendo y bebiendo, conscientes de que los 5” que podamos ganar en salir rápido se pueden traducir en minutos perdidos si luego nos da una “pájara” por falta de alimento o hidratación.

puigmal
Vistas subiendo al Puigmal
   Comenzamos trotando a buen ritmo;  la primera parte de ascensión al Puigmal es de subida relativa y da para ello, así que vamos adaptando la postura corporal a carrera mientras nuestro cuerpo intenta olvidar la bici.  Durante la subida al Puigmal con un desnivel total de 900 m nos vamos encontrando rampas de hasta 45% en los que evidentemente NO corremos.  De todas maneras Iván insiste en llevarme ahogado con su ritmo infernal adelantando corredores hasta llegar a la cima.  Pese al esfuerzo, durante la última parte de la ascensión echamos mano del cortavientos… a esta altura, la montaña no perdona.

   Nuestro tiempo de ascensión es de 1h 9’: muy bien, me repito a mi mismo una vez más para animarme.  Rubén pasaría a 20’ de nosotros.  Nos acercamos al avituallamiento para reponer fuerzas devorando lo que encontráramos cuando… oh! Sorpresa! Las barritas energéticas del avituallamiento estaban congelándose.  Pero no era esto lo que más preocupaba… en seguida eché un vistazo rápido al agua: necesito hidratarme –grité hacia mis adentros-  cuando los propios responsables de la carrera en la cima, al ver mi cara, se apresuraron a comentarnos que el agua de los avituallamientos se les estaba congelando, pero que aun podíamos echar mano de esta. 

vall de nuria
El Valle de Nuria
   Comenzamos la bajada a Núria con mucho cuidado ya que las piedras tienen escarcha en la superficie y se hace muy resbaladiza.  Al llegar al tramo de sol donde desaparece la escarcha cogemos velocidad y decido quitarme el paravientos, acto que a voz de pronto parece obvio y hasta irrelevante, si no fuera porque Iván al verme decide hacer lo mismo con la consecuencia de una contractura en la espalda por el gesto (hay que decir que ya venía tocado por “accidente doméstico” y esto terminó de rematarlo).

   La situación es: Iván tirado en el suelo intentando gritarme que pare pero no le sale la voz debido a la contractura; yo bajando como un caballo desbocado no le oigo y pienso que aún le llevo detrás.  En un momento dado me giré buscándole: vamos! vamos!  le animaba, y os prometo que me pareció entender: tira, tira! (seguramente delirios producto de la euforia, o algún otro corredor que respondió pensando que los ánimos eran para él, jajajaja).  Al no tenerlo justo detrás di por hecho que, como íbamos adelantando corredores,  estaría tres o cuatro posiciones más atrás… después me enteré de que la realidad era bien distinta...

   Llego a Núria y me giro para ver llegar a Iván;  mientras aprovecho para alimentarme y estirar un poco; a los 5’ Iván aun no ha llegado y decido continuar comiendo y estirando… pero ya me da por pensar que quizás el dolor de espalda del día anterior le había hecho retrasarse en algún momento.

   Lo cierto es que Iván se quedó durante media hora estirado en el suelo sin poder moverse del dolor.  Rubén se lo encuentra, le explica lo que le ha pasado y le dice que abandona la carrera.  Pero la suerte estaba de su lado: una fisioterapeuta pasaba por ahí para animar a su marido que era participante de la duatlón y al verle se hizo cargo de él; literalmente le “drogó” a base de voltaren y algo –que no sabemos el qué- le inyectó hasta que pudo levantarse y seguir a un ritmo menor, pero seguir.  Desde aquí le damos las gracias a esta anónima por su increíble botiquín y por su generosidad al utilizarlo con mi amigo.
Dejando Nuria atrás camino a Fontalba
   Llegados a este punto, la situación en carrera es: yo de camino a Fontalba desde Nuria, Rubén algo más atrás pero constante e Iván retomando heroicamente (o no, ya que va dopado y no siente dolor alguno... jejejeje) la bajada a Núria casi una hora después de la contractura.

   Hacia Fontalba voy a buen ritmo. Parece mentira pero aun me dan las piernas para trotar en el trayecto tipo tobogán, pienso; es de poco desnivel, cierto, pero rompepiernas.  Sobre la hora de trote veo en la lejanía la llegada a Fontalba y me da un subidón: lo único que me quedaría seria la bajada en bici hasta Queralbs, así que doy todo lo que me queda.

  Comienzo la bajada después de hidratarme un poco.  No queda nada, la meta esta próxima, o no...

   Durante mi descenso voy adelantando algún participante; la bajada es buena pero técnica debido a la grava de la pista que hace que no te puedas salir de la trazada.  De repente noto que no gobierno la bici tal como yo queria… incrédulo grito –otra vez para mis adentros porque no me gusta “dar la nota” en público- ¡¡NO PUEDE SER VERDAD!! He pinchado.  A falta de 5 km la impotencia hace que quieras prenderle fuego a la bici!!! Me repongo rápido e intento poner soluciones.  La más rápida es  inflar la rueda sin cambiar a ver si llego a la meta… pero es imposible: en algún momento he dado un bote y he pellizcado la cámara, hay que cambiar.  Tardo 9’ en toda la operación de cambio de rueda mientras las demás bicis me adelantan haciendo exclamaciones sobre mi mala suerte (que no reproduciré aquí...)  Entre ruedas y maldiciones me llama la atención que Iván no me adelante, sobre todo por como baja Ivan con la bici y porque confiaba en que no lo llevaba muy atrás.

   Finalmente consigo llegar a la meta no sin antes ver otra desgracia peor:  hay uno de los participante estirado en la llegada… cuando me aproximo veo que es la clavícula, un clásico en carreras de este tipo.

   Mi tiempo total es de 4 h 27’, bajando en 10 minutos el tiempo que hicimos el año pasado Javi y yo; me alegra porque es un resultado que responde a la experiencia ya que es mi segundo año, y al esfuerzo ya que llevo corriendo por montaña con Javi unos meses. Estaba más preparado que el año anterior y eso se refleja en el resultado y sobre todo, en lo mucho que disfruté!

   Esperando en la meta a que lleguen mis compañeros se llevan en ambulancia al participante caído.  A los 30’ minutos llega Rubén (muy bien bicho!!!), haciendo buena marca teniendo en cuenta que casi no ha entrenado y, curiosamente, aunque lleva tres capas de ropa encima el tío manifiesta no tener calor... jejeje.

Duatlón de alta Montaña: Queralbs-Puigmal-Núria
(Izq.-Dcha.) Rubén, Juan, Iván, Esteban
   Rubén me pone al tanto de lo sucedido con Iván así que recogemos y vamos a la Plaza de Queralbs donde está la "tarima de personalidades varias" y un pequeño picoteo montado. Reponemos algo de fuerzas, hacemos estiramientos, foto de rigor en la pancarta de llegada y vamos al cremallera a esperar a Iván (supuestamente).  Al rato nos llama diciendo que está esperándonos en la furgo y que ha TERMINADO LA CARRERA!!! Solo 5 h 30’ contando la hora que permaneció estirado, es mi héroe! O un inconsciente, pero como él mismo dice: NO SABEMOS RETIRARNOS!

Al Ca l’Anna a comer...

*Nota: Durante la creación de esta crónica nacerá el “acontecimiento” que Javi, Juli y el resto estábamos esperando con tantas ganas y que, por suerte para su madre, no fue de 4 kg sino de 3,580 kg, que tampoco esta mal. BIENVENIDO JULEN!!!!
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