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miércoles, 2 de abril de 2014

Mamá-runner en primer 10mil... y no será el último

(JPG) Bien sabéis que mi intención era volver al asfalto con la BDN Runing, pero por problemas familiares me fue imposible.  Para no hacer más larga -ni más agónica- la espera, me inscribí al 10mil de Montgat de este pasado domingo.  Todo apuntaba a que la lluvia sería importante, pero no más que el viento... y efectivamente, la climatología no decepcionó e  hizo estragos en los corredores más aficionados (como yo!).  Pero primero debía (pre)ocuparme de otros menesteres como por ejemplo mi pequeñajo de 5 meses que tiene horarios anárquicos tanto para comer como para dormir... las dos únicas actividades que de momento practica frecuentemente.  Sería la primera vez que me separaría de mi hijo tanto tiempo (léase: 1 hora y media!) 

   El día empezó para mi a las 7:30 de la mañana después de una noche como otra cualquiera desde hace 5 meses, es decir, durmiendo lo justo y descansando mal.  Lo primero fue ponerme el atuendo de mamá-runner que comprende de la ropa deportiva de cualquier corredor más sujetadores de lactancia por si coincide el momento de cruzar meta y dar de comer al peque.  Una vez calzadas las zapatillas y enfundada en la camiseta de la BH Montgat Síndrome de Sanfilippo 10km, me di cuenta de la locura que estaba a punto de cometer: llovía, hacía frío y mucho viento, no había entrenado nada nada nada en el último año y, el primer (y único) 10mil que había hecho Javi tuvo que arrastrarme prácticamente los últimos 5 kilómetros... Dios! qué necesidad tengo yo de hacer estas cosas? -pensé.  Pero a lo hecho pecho! y  me convencí a mi misma que si en algún momento de la carrera encontraba que "esto" no valía la pena, me retiraba y pa'casa.  Media hora más tarde se levantan mis dos chicos.  Por suerte, Julen despertó con hambre y comió todo lo que pudo nada más abrir los ojos.  Eso me dio tiempo a recuperar energías hasta la hora de la salida, ya que después de dar el pecho, sueles quedarte un poco chof por el esfuerzo que hace tu cuerpo. Javi mientras tanto preparaba lo necesario para pasar 1 hora y media esperándome en el bar más cercano a la carrera, ya que con la que estaba cayendo sería imposible verme correr (pero tampoco había quien lo dejara en casa esperándome... y me alegro, porque me hacía falta tenerlo cerca).

    Llegamos a Montgat sobre las 9.  Por suerte habíamos recogido el dorsal la tarde anterior, así que llegamos tranquilos y sin prisas.  Enfundamos al peque en la burbuja de plástico para protegerlo de la lluvia y el viento y nos dirigimos al punto de salida para ir "haciendo ambiente".  Ya había gente corriendo de arriba abajo para calentar... a mi en diez kilómetros me sobra tiempo para calentar, correr y enfriar, así que tranquilamente buscamos un rincón para quitarme el chandal y hacer algunos estiramientos (tampoco muchos no fuera que me hiciera daño antes de empezar, jejejeje).  Anuncian que el inicio de la carrera se retrasa 15 minutos!!!  Uich!!! alargamos la agonía. 15 minutos para mi es fundamental porque Julen ya llevaba una hora de haber comido y 15 minutos más...buuufff. Todo se retrasaba y eso me estresaba cada vez más.  Quería que acabara antes de empezar. Nos resguardamos en un bar y, llegado el momento, ahí los dejé: Julen despierto con los ojos abiertos ajeno a todo lo que estaba pasando, y Javi tranquilizándome haciéndome ver que lo tenía todo controlado.  Parece un poco esquizofrénico, pero las mamás me entenderán mejor: cuando tienes un hijo y pasas 24 horas con él, generas una especie de "Síndrome de Estocolmo" que en ocasiones te hace sentir unas irrefrenables ganas de escapar, pero por otro lado no te puedes separar de él.  Con esa loca sensación me planté en la línea de salida... correr 10km era lo de menos, el reto era la hora y media sin Julen (y no morir en el intento).

   Me puse la música, dí unos saltitos para parecer más profesional, y eché a correr.  Aún y cuando me puse bien atrás para no molestar, no dejaba de pasarme gente... pero no me preocupaba en absoluto, mi carrera era otra.    Estaba yo, la carretera y la lluvia. Nada más salir en el primer kilómetro te encuentras la primera subida... ya había gente caminando; yo iba a mi ritmo (el chino-chano, sabes?)... miré a mi derecha el mar embravecido y me pareció espectacular, las palmeras resoplando, y el viento pegándome de frente como un muro que se resiste a moverse... fue entonces cuando me dí cuenta que mi gran objetivo era el de disfrutar este primer momento que tenía para mi y solo para mi... como por arte de magia, Julen pasaba de ser una preocupación a ser una inspiración.

BH Montgat Síndrome de Sanfilippo 10km
   Todo lo que sube tiene que bajar, y así es el recorrido del 10mil de Montgat, sobre todo los primeros 3 kilómetros.  Una vez pasado esto es todo plano y puedes desarrollar un ritmo de carrera (cada uno el suyo... yo seguía con el chino-chano que me iba muy bien.  Sobre el kilómetro 4, el chico de la bici-escoba me empieza a acompañar ya que soy la última del circuito de los 10km... el resto de la gente que pululaba a mi alrededor terminaba en los 5.  Aquí la carrera cambió.  La lista de música que llevaba para acompañarme se acabó (claro! nunca corro más de cinco kilómetros!), llovía aun con más fuerza, y no quiero hablar del viento.  Parecía que todo iba a peor... pero no! Correr sola con mis pensamientos, sabiendo ya lo que me esperaba por delante (es lo bueno de las carreras con dos vueltas) hizo finalmente sacar la runner que llevo dentro.  Ahora es cuando tocaba gestionar la carrera, medir mis fuerzas y sobre todo echarle más cabeza que piernas.  No está demás decir que toooda la gente con la que me crucé tenía una palabra de aliento: organización, corredores que ya se iban para casa, la Guardia Urbana que cerraba las calles, y los vecinos que asomaban por las ventanas.  Pero aún y así, estaba yo, conmigo misma.

  El último kilómetro fue durísimo.  El frío no me dejaba sentir las piernas, los pies empapados de agua me pesaban una barbaridad y el viento no me dejaba avanzar.  Sin embargo, hacía repaso de mi cuerpo y no me dolía nada, ni piernas, ni espalda, ni nada! Cosa rara en una mami que vamos hechas polvo de todo! Entre la cortina de agua diviso a Javi... la única persona que aun esperaba en la llegada.  No sé si fui más rápido, pero sí mucho más contenta.  Me dio un beso y me pasó el cochecito con Julen para que cruzara meta con él.  Escuché como un chico de la organización le decía a otro: hay forma más bonita de terminar esta carrera? No, ya le digo yo que no la hay.

BH Montgat Síndrome de Sanfilippo 10km
Sin lugar a dudas ser madre es el mejor y el más duro de los entrenamientos. 

   No quiero terminar sin felicitar a la organización por la gran carrera pese al clima; dar las gracias al chico de la bici-escoba por los ánimos y pedirle disculpas por hacerle ir tan lento bajo la lluvia; y sobre todo dejar patente que tú, Javi, eres la fuerza que me hace creer en misma, y que nuestro peque es la inspiración para la superación.

    Y quien avisa no es traidor: habrán más 10mil en la vida de esta mamá-runner ;)

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BH Montgat Síndrome de Sanfilippo 10km

 
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